La felicidad y el camino de menor resistencia.

imagen-blog-5Por milenios los seres humanos hemos venido buscando de manera obsesionada el camino hacia la felicidad. Buscamos y escudriñamos tener algo que a la final, probablemente no sabemos de que se trata. Para entender la felicidad debemos tratar de entender de donde viene este empeño.

Ya que la búsqueda de la felicidad es algo propio de la especie Humana, esta llega en el momento en que pasamos en la evolución de ser neandertales a ser Homo Sapiens y aprendimos a asegurar cierto nivel de bienestar, almacenando más de lo que consumimos para épocas de escases. Cuando pasamos de ser cazadores a ser recolectores, nace la agricultura y empezamos a experimentar emociones de manera consciente, lo que nos permite, gracias al neo córtex, darnos cuenta y juzgar nuestras emociones y estados emocionales. Ahí nace el concepto de agrado, desagrado o neutralidad.

Desde este momento nace la voluntad consciente y el anhelo de querer experimentar cosas agradables y no querer experimentar cosas desagradables. También con la aparición del lenguaje y muy de la mano con la aparición de la idea de una realidad dual. Me refiero al bien y el mal, claro y oscuro, día y noche etc.

Antes de este momento, al igual que para los animales y plantas, no nos preguntábamos nada. No juzgábamos la noche como riesgosa y el día como seguro, el concepto del bien y el mal lo manejábamos de manera instintiva, buscando las experiencias de manera natural que nos aseguraran una mayor posibilidad de sobrevivir y alejándonos de aquellas que nos suponían un riesgo. En este momento nuestras acciones eran dirigidas por el instinto y no por la razón y el análisis.

Con el tiempo, empezamos a experimentar eventos traumáticos y a registrarlos en el cerebro como tales. Esto nos hizo empezar a anhelar una situación ideal en la que sólo experimentásemos eventos agradables a todo nivel. A este estado ideal lo llamamos felicidad y no nos dimos cuenta que este estado ideal solamente puede darse si hemos experimentado estado adversos y contrarios. No nos dimos cuenta de que entramos en un juego de péndulos, en donde es inevitable generar estados de felicidad sin que estos nos lleven de manera ineludible a experimentar lo contrario.

¿Cuál es la razón de lo anterior?. Es sencillo. Es inevitable que al lograr el éxito, sus frutos no duren y si duran demasiado, algo que en un principio era agradable con el tiempo se vuelve insoportable. Por el contrario, si no lo logramos, con el tiempo vamos acumulando frustración, culpa y resentimiento. En el fondo lo que no tuvimos en cuenta es la naturaleza cambiante de las cosas y de nuestra percepción de las cosas.

¿Cuál es la solución entonces para este dilema?

Nuestro cerebro es un experto buscador de peligros y oportunidades. La parte racional del cerebro desconfía, indaga, busca peligros potenciales y trata de anticiparse, empeñado en evitar repetir experiencias del pasado y buscando razones por las cuales quiere o no quiere las cosas. La parte emocional busca la satisfacción del placer, desea o evita las cosas, desde la posibilidad que estas tienen de producirle placer o dolor. La parte instintiva, el cerebro reptil, lo que necesita son cosas muy puntuales. Un ejemplo; podemos querer tomarnos una Coca Cola o podemos desear tomárnosla. En el fondo lo que el organismo necesita es hidratarse , lo que podríamos solucionar con un vaso de agua.

Lo anterior nos hace debatirnos entre buscar el placer y evitar el dolor. El organismo utiliza a las hormonas y neurotransmisores para estimular el movimiento hacia lo uno o lo otro. El problema es que cuando se produce placer, si no somos consientes, la satisfacción de placer produce más necesidad de placer. Con frecuencia caemos en hábitos negativos o dependencias emocionales dada la producción exacerbada de estos mensajeros químicos y podemos fácilmente volvemos adictos al placer y/o fóbicos al dolor.

Por lo anterior , se hace útil buscar un punto medio en nuestra percepción, lo que en la cultura budista es llamado; la ecuanimidad, el camino del medio. ¿Cómo saber cual es este punto medio? . Para esto debemos entrenar nuestra mente.

El primer paso para hacerlo y el más importante es salir del modo de: “Piloto Automático”. Esto significa desarrollar la capacidad de observar, de atestiguar el presente de manera sistemática, hacer consciencia de lo que está pasando en nosotros. Advertir si lo que buscamos obtener viene de lo que queremos (definido por la razón, nuestros condicionamientos mentales), de lo que deseamos de manera visceral ( determinado por las emociones y hábitos) o si verdaderamente viene de la necesidad. Si analizamos a profundidad , nos damos cuenta que cuando simplemente satisfacemos nuestras necesidades no se generan procesos de desgaste energético, no hay entropía. La relación de esfuerzo beneficio es óptima. A esto se le llama el camino de menor resistencia.

Sugiero estudiar a profundidad la pirámide de las necesidades de Maslow para comprender lo que verdaderamente necesitamos los seres humanos para alcanzar la armonía y el equilibrio vital. A este estado esencial se le puede dar el calificativo de pleno y próspero.

Un vez que nos entrenamos en seguir el camino de lo necesario, requeriremos de otra cualidad muy importante, que es el discernimiento; para poder saber hasta donde es necesarios lo necesario. Volviendo al ejemplo de la Coca Cola y el agua, en que momento la cantidad de agua se vuelve innecesaria.

¿Dónde queda la felicidad entonces?. Si tu definición de felicidad está basada en la ecuanimidad, en poder entender y vivir la naturaleza del cambio; entender que en la vida hay subidas y bajadas y que aun en las bajadas puedes sacar provecho de las cosas; siempre podrás estar feliz y satisfecho y vivir en estado de plenitud, completitud, prosperidad y armonía. Si la felicidad para ti consiste en tener más de “algo” en el futuro, estarás desaprovechando la oportunidad de experimentar el presente con lo que ya tienes y por otro lado estarás empeñando tu energía a futuro.

Esto no quiere decir que no puedas aspirar a tener mejores condiciones de vida para ti y para tu familia, pero debes debes tener en cuenta si tus expectativas son tuyas o son impuestas. Si te corresponden en el presente, dadas las condiciones de reales vigentes, lo que buscas e ir avanzando poco a poco hacia delante sin venderte a expectativas ajenas y sin perder de vista la razón por la cual estás en este mundo.

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